Presentación
Quien me conozca en persona o por redes sociales, ya sabrá que Novalis, el autor del primer romanticismo alemán, siempre ha sido una pasión literaria de mucha importancia en mi vida. Granos de polen es un proyecto que nace a raíz de un concepto novalista: la idea de que la parte contiene el todo, pues en un grano de polen es contenida, potencialmente, lo que más tarde serán la planta y la flor. El proyecto emerge de una idea similar: reunir en una revista literaria y electrónica, bajo una voluntad de participación, con vocación heterogénea, un archipiélago de dádivas, creatividades, inventivas y divagaciones originales para destacar que en la individualización, en lo personal, íntimo, en lo creativo y sensitivo, reside un instinto de universalización, de proyección en algo humano, que por particular se hace general. La revista, sin embargo, no tiene la terrible ambición de alcanzar las metas sobrehumanas de lo técnicamente brillante y de lo absolutamente esclarecedor. Es, en cierto modo, un encuentro de voces titubeantes, una reunión de escritos interesantes pero también exploratorios y aventurados, pequeños granos de polen que puedan germinar un humilde y fértil huerto. En definitiva, es un espacio para la gente que escribe cosas y no sabe que hacer con ellas.
La filosofía de Granos de polen se centra en un aspecto fundamental: la delimitación creativa y personal que supone la argamasa polifónica de textos interdisciplinares. Esa delimitación, que más que una imposición es un reencuentro con las posibilidades creativas de uno, funciona como la ecolocalización de los murciélagos: solo emitiendo un grito, podemos saber adonde llega nuestra voz, y así el grito nos es devuelto de las paredes de las cuevas a nuestro consciente. En la complementariedad y en la heterogeneidad es donde mejor podemos encontrarnos a nosotros mismos. Como la virtud del cartógrafo, mediante la escala de los mapas, aprendemos a relativizarnos ante los demás, no en el sentido peyorativo de disminución, sino en la de comprender nuestro verdadero tamaño. Eso es lo que busca este proyecto: el retorno de nuestra voz. Asimismo, Hölderlin empieza su poema El archipiélago con los versos siguientes: ¿Vuelven las grullas de nuevo hacia ti? ¿Buscan las naves una vez más tus costas? La necesidad imperiosa del retorno es esencial para cualquier escritor y artista. No buscamos el eco, alguien que nos repita, o el silencio, que termina callándonos, sino alguien que nos devuelva hacia nosotros mismos. Después de una canción o una obra teatral, buscamos el aplauso; no queremos que nos escuchen, sino ser escuchados.
Granos de polen quiere tener una periodicidad mensual, aunque por su carácter amateur y emprendedor, un servidor hará lo posible para llevarlo a cabo. Las aportaciones se dividen en varios apartados, entre los que se encuentran Traducción, Relato, Ensayo y Crítica, para terminar en un rinconcito que me reservo para mis caprichos. La intención es sacar unas quince aportaciones por edición. Como es una revista humilde, no se podrá presentar una remuneración económica a los aportadores, pero estoy dispuesto a invitarles a un café o a un masaje de pies si se requiere. El visionado de las ediciones será siempre gratuita y se realizará desde la página principal de nuestro espacio web.
Poco más. En este primer número de Granos de polen no puedo hacer más que agradecer a los valientes que se han atrevido a confiar en este proyecto, y repetir las palabras del brillante novelista Kurt Vonnegut:
...practica cualquier arte, música, baile, actuación, dibujos, pinturas, esculturas, poesía, ficción, ensayos, reportajes, no importa si bien o mal, no para hacer dinero o fama, pero para experimentar el devenir, para encontrar lo que hay dentro de ti, para hacer crecer tu alma.